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| Datos de 2024 señalan que cuatro de cada 10 jóvenes en Colombia usan vapeadores. Foto • iStock. |
Redacción El Caldense
Nacional
El crecimiento del consumo de vapeadores entre adolescentes y jóvenes se convirtió en una preocupación para autoridades de salud, instituciones educativas y organismos de protección de menores en Colombia. Aunque muchas personas consideran estos dispositivos como una alternativa “menos dañina” frente al cigarrillo tradicional, especialistas advierten que su uso sí representa riesgos importantes para la salud física y mental.
Las cifras más recientes reflejan la dimensión del fenómeno. Datos de 2024 señalan que cuatro de cada 10 jóvenes en Colombia usan vapeadores, mientras que el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Escolar, realizado por el Ministerio de Justicia, reveló que el 22,7% de estudiantes entre 12 y 17 años aseguró haber probado estos dispositivos al menos una vez.
El Ministerio de Salud también informó que en 2026 en el país se consumen cerca de 134 millones de mililitros de vapeadores al año, una cifra que evidencia el crecimiento de este mercado, especialmente entre población joven.
De acuerdo con expertos, la mayoría de vapeadores contienen nicotina, sustancia que genera dependencia y que puede alterar procesos fundamentales en adolescentes como la memoria, la capacidad de concentración, el aprendizaje y el control de impulsos. Estas afectaciones resultan especialmente delicadas en etapas escolares y universitarias.
En cuanto a las consecuencias físicas, médicos advierten sobre casos de tos persistente, irritación pulmonar, bronquitis, asma, neumonía y lesiones pulmonares severas asociadas al vapeo.
Uno de los mayores riesgos es el desarrollo del EVALI, una enfermedad pulmonar relacionada con el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores. Esta afección produce una inflamación grave de los pulmones y ha sido motivo de alertas sanitarias en diferentes países.
En diálogo con Aranzazu FM, el comisario de familia de Aranzazu, Luis Fernando García Bernal, señaló que el tema requiere atención urgente desde distintos frentes.
“Esta situación es de digna atención desde lo médico y lo social, porque el tema del vapeo va para largo”, expresó el funcionario.
García Bernal recordó además que en Colombia existe regulación sobre estos dispositivos y que las instituciones educativas tienen la facultad de modificar sus manuales de convivencia para restringir o prohibir el uso, porte y tenencia de vapeadores dentro de los planteles.
Frente a esta problemática, las autoridades entregaron algunas recomendaciones dirigidas a padres de familia y cuidadores:
- Hablar abiertamente con niños y adolescentes sobre los riesgos del vapeo.
- Evitar normalizar el uso de vapeadores dentro del entorno familiar.
- Prestar atención a cambios de conducta, olores extraños o dispositivos desconocidos.
- Fortalecer los espacios de diálogo y acompañamiento emocional.
- Consultar orientación médica o psicológica si se sospecha dependencia.
- Conocer y apoyar las medidas adoptadas por colegios e instituciones educativas.


