“Renacer” quedó como el legado de Germán Vargas Lleras en Aranzazu: 48 hogares que cambiaron vidas

El proyecto representó una inversión cercana a los 2.165 millones de pesos y permitió generar alrededor de 96 empleos. Fotomontaje de El Caldense.

Redacción El Caldense

Aranzazu

La tarde del 14 de julio del 2015 quedó grabada en la memoria de decenas de familias de Aranzazu. Cerca de las 2:00 de la tarde, el entonces vicepresidente de Colombia, Germán Vargas Lleras, llegó al municipio norte caldense para entregar oficialmente 48 viviendas gratuitas de la urbanización Renacer, un proyecto que transformó la vida de personas que durante años enfrentaron un complejo déficit habitacional.

Acompañado por el entonces ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao Cardona, y por el alcalde de la época, Gabriel Zuluaga Montes, Vargas Lleras encabezó un acto cargado de emoción para familias que por primera vez recibían las llaves de una vivienda propia.

El proyecto representó una inversión cercana a los 2.165 millones de pesos y permitió generar alrededor de 96 empleos durante la construcción de las viviendas de interés prioritario, cada una de 40 metros cuadrados. Para Aranzazu, una iniciativa de esta magnitud no tenía antecedentes.

La entrega de estas viviendas hizo parte del ambicioso programa de vivienda gratuita impulsado por el Gobierno Nacional, que en Caldas alcanzó cerca de 2.300 casas en 14 municipios, con inversiones superiores a los 100 mil millones de pesos.

Vargas Lleras ya había visitado Aranzazu en febrero del 2012, cuando el proyecto apenas comenzaba a tomar forma. Tres años después regresó para cumplir la promesa y entregar personalmente las viviendas que marcaron un antes y un después para muchas familias del municipio.

Hoy, tras conocerse su fallecimiento, ocurrido 11 años y 24 días después de aquella visita, muchos en Aranzazu recuerdan esa jornada como uno de los momentos más importantes en materia social y de vivienda para el municipio. Más allá de la política, quedó el recuerdo de las familias que encontraron tranquilidad bajo un techo propio.

Las 48 viviendas de Renacer siguen ahí, como una huella silenciosa de un proyecto que cambió la cara de un sector de Aranzazu y que todavía es recordado por quienes recibieron las llaves de una nueva vida.

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