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| Informes recientes señalan que el país ha llegado a concentrar el mayor número de asesinatos de personas LGBTIQ+ en Hispanoamérica. Foto • Tomada de redes sociales. |
Redacción El Caldense
Judicial
La muerte de Jorge Eliécer Montoya, ocurrida en el centro de Manizales, no solo enluta a su entorno cercano, sino que vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la persistente violencia contra personas de la población LGBTIQ+ en Colombia.
Montoya, reconocido en el sector del Parque Caldas por su trabajo en una peluquería, fue asesinado en un hecho que generó rechazo inmediato por parte de organizaciones sociales, entre ellas la Fundación Plataformas, que advirtió sobre el incremento de agresiones hacia esta población y pidió acciones urgentes por parte de las autoridades.
El crimen, además de ser materia de investigación por parte de las autoridades, ocurre en un contexto nacional preocupante. En Colombia, la violencia contra personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas ha mostrado un incremento sostenido en los últimos años, con decenas de homicidios registrados anualmente y patrones de agresión que evidencian prejuicio y sevicia.
Informes recientes señalan que el país ha llegado a concentrar el mayor número de asesinatos de personas LGBTIQ+ en Hispanoamérica, con cifras que reflejan no solo la magnitud del problema, sino también altos niveles de impunidad en estos casos.
En Caldas, aunque los casos no son tan numerosos como en otras regiones, sí han encendido alertas institucionales y sociales. Episodios recientes han llevado a pronunciamientos del Gobierno y organizaciones defensoras de derechos humanos, que advierten sobre la necesidad de fortalecer la prevención, la protección y la investigación de estos hechos.
La Fundación Plataformas, a través de su vocero, insistió en que este tipo de homicidios no pueden analizarse de manera aislada. Señaló que existe un trasfondo de discriminación estructural que expone a esta población a mayores riesgos, especialmente en entornos urbanos donde persisten estigmas y violencias invisibilizadas.
Más allá de las cifras, el caso de Jorge Eliécer Montoya deja una pregunta abierta en la ciudad: ¿qué tanto se ha avanzado realmente en garantizar condiciones de vida seguras y dignas para todas las personas? Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones, la exigencia de justicia se mezcla con un llamado más amplio a la reflexión social.
Porque detrás de cada caso no hay solo estadísticas, sino historias de vida que, como la de Montoya, terminan abruptamente en medio de una violencia que aún no logra ser contenida.


